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El ejercicio de las profesiones de la salud implica la toma constante de decisiones en escenarios de incertidumbre, riesgo y presión asistencial. Aunque la gran mayoría de actuaciones profesionales se desarrollan conforme a la lex artis y en beneficio de los pacientes, existen situaciones en las que un resultado adverso puede dar lugar a cuestionamientos jurídicos e incluso a una investigación penal.

Generalmente, los procesos penales relacionados con la actividad asistencial surgen cuando se considera que un paciente sufrió un daño relevante en su integridad física o cuando ocurrió un fallecimiento que podría estar relacionado con presuntas deficiencias en la atención médica. En estos casos, corresponde a la Fiscalía determinar si existen méritos para adelantar una investigación y establecer quiénes podrían resultar vinculados.

Por ello, si usted tiene conocimiento de que está siendo investigado o sospecha que existe una actuación penal relacionada con su ejercicio profesional, es importante actuar con serenidad y adoptar medidas tempranas de preparación.

Índice

1. Busque asesoría especializada desde el primer momento

La primera recomendación es contar con el acompañamiento de un abogado. Las actuaciones realizadas desde las etapas iniciales pueden tener impacto en el desarrollo posterior del caso, por lo que resulta fundamental recibir orientación antes de rendir versiones, asistir a diligencias o tomar decisiones procesales.

2. Conozca exactamente qué se está investigando

Uno de los primeros pasos para preparar adecuadamente su defensa es identificar cuál es el hecho que motivó la investigación y cuál es el cuestionamiento que se le atribuye. Aunque en las etapas iniciales del proceso penal la actuación de la Fiscalía tiene carácter reservado y la defensa no tiene acceso al expediente completo, ello no significa que el profesional de la salud deba permanecer en total desconocimiento de la situación. Tiene derecho a conocer la existencia de la investigación y sus motivos, incluso, si ésta tiene origen por una denuncia, usted tiene derecho a acceder a su contenido para comprender los hechos que dieron lugar a la actuación penal1. A partir de esa información, y con la orientación de su abogado, podrá comenzar a construir una estrategia defensiva, identificar los aspectos que requieren explicación y anticipar los temas que probablemente serán objeto de análisis durante la investigación.

1 Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Sala de decisión de tutelas. Impugnación 42887. Decisión del 21 de julio de 2009.

3. Reúna y preserve la información que legalmente pueda aportar a su defensa

La preparación de un caso penal requiere reconstruir de manera precisa el contexto en el que ocurrieron los hechos. Por ello, es recomendable recopilar y organizar toda la información a la que legítimamente tenga acceso y que pueda resultar útil para la defensa, como agendas, comunicaciones, protocolos institucionales aplicables, documentos personales relacionados con la atención o cualquier otro elemento que permita comprender las circunstancias en las que se adoptaron las decisiones asistenciales. Igualmente, es importante documentar desde etapas tempranas los aspectos que recuerde del caso y compartirlos con su abogado. Cuando la defensa requiera acceder a documentos sometidos a reserva legal, deberá hacerlo a través de los mecanismos procesales correspondientes y con pleno respeto por las normas que regulan su acceso y utilización.

4. Apóyese en el análisis científico

Los procesos por responsabilidad profesional suelen involucrar discusiones complejas desde el punto de vista médico. Por esta razón, además del acompañamiento jurídico, puede ser necesario contar con el apoyo de expertos que permitan evaluar objetivamente la actuación clínica, el contexto asistencial y la relación entre la conducta cuestionada y el resultado ocurrido.

5. Conozca y ejerza sus derechos

Toda persona investigada cuenta con garantías fundamentales durante el proceso. Entre ellas se encuentran el derecho a no autoincriminarse, guardar silencio, contar con un abogado, conocer los cargos, preparar la defensa, solicitar y controvertir pruebas y tener un juicio justo e imparcial. Conocer estos derechos es el primer paso para ejercer una defensa efectiva.

6. Mantenga una visión objetiva del caso

Uno de los errores más frecuentes consiste en asumir que cualquier resultado adverso implica automáticamente responsabilidad penal o, por el contrario, negar la posibilidad de que exista alguna dificultad en la defensa. La mejor estrategia es mantener una evaluación objetiva de los hechos, identificando tanto los elementos favorables como aquellos que podrían representar riesgos procesales.

7. Participe activamente en su defensa

Nadie conoce mejor el contexto asistencial que quien intervino en la atención. Por ello, es importante aportar a la defensa toda la información que pueda ser relevante, identificar posibles testigos y señalar elementos de prueba que ayuden a comprender adecuadamente lo sucedido.

8. Mantenga la calma y piense estratégicamente

Una investigación penal genera preocupación, incertidumbre e incluso afectaciones emocionales importantes. Sin embargo, es fundamental recordar que el proceso existe precisamente para esclarecer los hechos y garantizar el derecho de defensa. Resolver las inquietudes con el equipo jurídico, buscar apoyo profesional cuando sea necesario y evitar decisiones impulsivas contribuirá a afrontar el proceso de manera más adecuada.

Enfrentar una investigación penal no significa que exista responsabilidad ni que el resultado del proceso esté definido. La preparación temprana, el acompañamiento especializado, el análisis científico del caso y el ejercicio informado de los derechos son herramientas esenciales para construir una defensa sólida. Ante un proceso penal médico complejo, la mejor respuesta no es el miedo, sino el conocimiento, la estrategia y la adecuada asesoría profesional.

Tags: Estrés Médico

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